sábado, diciembre 15, 2012

Una fotagafía de tres muchachas y la imaginación

Tres infelices muchachas...












RELATO / Una fotografía de tres muchachas y la  imaginación... un relato que pudo haber ocurrido y ocurrió (?)







Hay veces que uno se entretiene con cualquier cosa, con el primer objeto que  le viene a la mano: un libro, una fotografía, un sueño, una ilusión  rota… Cayó entre mis mano un fotografía... La verdad,  dicho sea de paso, no supe jamás quien fue su dueño, pero qué más da. Lo  importante es que la tenía entre mis manos, y ahora era importante dejar a mi  imaginación buscar el porqué de la misma. Apuré el puro que estaba fumando, un  habano de los de Cuba, que casi nadie los fuma hoy en día -valen muy caros-, pero lo cierto es que me lo habían regalado.

No  supe jamás quien fue su dueño, pero qué más da. Lo importante es que la tenía  entre mis manos, y ahora era importante dejar a mi imaginación buscar el porqué  de la misma

Debo comunicaros que está noche no dormí bien. Dicho  de otro modo: no pegué ojo. Me pasó lo que yo sé. "Cuando llevó un día agitado y  preocupado, resolviendo o tratando de resolver -en la medida de lo imposible,  haciendo que sean posibles- serios problemas, que afectan a esas 'pobres gentes'  sin comida, sin ropas, sin ganas o con pocas ganas de seguir viviendo…, que  malviven no lejos de mi domicilio, me ocurre siempre lo mismo: por la noche no  duermo".


Es curioso cómo, a veces, los recuerdos afloran a nuestras memorias -verdaderas cajas de sorpresas-, que son silencios caídos del cielo como agua de  mayo, y que, no lejos de la verdad, nos marcan las directrices exactas a seguir  por nuestros entendimientos: éstas que son sacudidas por el motor que mueve la  sangre por mis venas, el corazón humano. Corazón y entendimiento, entendimiento  y corazón: ambos piezas fundamentales para mover el mundo.

Porque los recuerdos afloran a nuestras memorias, que son silencios caídos  del cielo como agua de mayo… Esto siempre nos pasa sin duda, cuando estamos pensando un poco en los demás.

¡Si hablaran mis ojos... de cuántas cosas nos enteraríamos! Y hablaron mis ojos y me relataron lo que vi en aquella  fotografía:

- Sandra, Tamara y Jessica salieron el viernes a las 23.00  h, como todos los viernes, con el propósito de tomar unas copas con sus amigos.  Llevaban sus neceseres en orden: barra de labios, píldoras anticonceptivas,  globos protectores para el instrumento... –pues no es más que un instrumento,  más grande o más pequeño, pero instrumento al fin y al cabo– procreador  masculino, DNI y 50 euros. Paró un coche con conocidos. Les dijeron los tres del  coche: "¡Subid! ¿A dónde vais?". "A dónde vayáis vosotros", contestaron. Los  jóvenes les comentaron que lo iban a pasar muy bien. Que sabían de un buen rollo  y gratis. Corría el vehículo a gran velocidad, y del interior salía música  estridente a toda pastilla. Sobre las 23.55 h, después de atravesar una arboleda  semicircular llenas de hojas verdes, llegaron a un enorme hangar, se bajaron y  subieron a un ascensor que bajó. Se abrió la puerta, y en una antesala el  camarero les sirvió a todos una especie de vermú con aceitunas, caviar, salmón  ahumado... Les indicó que se pusiesen unos pasamontañas negros autoadhesivos. Al  poco, los jóvenes acompañantes se esfumaron.

Los  recuerdos afloran a nuestras memorias, que son silencios caídos del cielo como  agua de mayo…

Sandra me narró lo anterior,  quien en compañía de las otras dos muchachas también desapareció. Mi pareja  sentimental y yo fuimos en un taxi con cristale soscuros. Con los ojos sellados  con esparadrapo, y con nuestros relojes parados y sin pilas. Nos llevaron a una  sala semicircular, y en el centro aparecieron tres jóvenes completamente  desnudas. Podrían tener entre 17 y 22 años, pues la hermosura de sus cuerpos así  lo denotaba. Bailaban dentro de un aturdimiento de movimientos. Aparecieron tres  hombres maduros–que ocultaban sus rostros con pasamontañas de tela fina negros–, que sodomizaron a las tres jóvenes, llevando a cabo toda clase de sevicias  sexuales. Desgarradores gritos salían de las gargantas de las tres infelices  muchachas.


Los que estaban sentados en el salón y proscenios consumían cocaína,  esnifándola por sus narices. Mi pareja y yo abandonamos el recinto ante tal  salvaje espectáculo, volviendo en el mismo taxi que llegamos, y con los ojos  bien tapados.

A los pocos meses apareció en prensa que "tres jóvenes habían aparecido  muertas, con indicios racionales corroborados por el forense, de haber sido  violentadas sexualmente". Me dijo mi pareja sentimental que debíamos denunciar  lo que presenciamos. Le contesté que poco o nada podíamos notificar: denunciar  el lugar en que estuvimos y que desconocíamos, nuestros relojes –ya sin pilas– se pararon a las 23.05 h, y todos los presentes se hallaban con rostros tapados,  así como aquellos insaciables enfermos hombres maduros que protagonizaron el  espectáculo macabro. Al final, acudimos a la Policía...

Más tarde se dio a la luz los informes de los forenses que intervinieron en  el asunto relatado:

a) Las ropas y objetos personales pertenecían a Sandra: su  muerte había sido del todo violenta con destrucción de centros vitales  encefálicos por arma de fuego. Cadáver con dilatación en zona anal producida por  objeto o parte anatómica, etc., etc.

b) Tamara no había corrido mejor suerte. Le mataron de un  tiro después de ser torturada de forma violenta. Las ropas pertenecían a la a la  examinada. Sus centros vitales fueron destruidos por arma de fuego. Su cadáver  presenta amputación traumática de pezón, etc., etc.

Las  drogas alteran seriamente la mente humana, el juicio, la percepción, las  emociones, el autocontrol… fomentando comportamientos agresivos y  antisociales

c) La última desafortunada muchacha, Jessica, sin duda, sufrió tanto o más que las otras dos  reseñadas con anterioridad. Su muerte fue también violenta. Las ropas y objetos  encontrados sobre su cadáver pertenecían a ella. Se destruyeren centros vitales  como consecuencia de herida por arma de fuego. En su cadáver aparecieron signos  de agresión vaginal, etc., etc.


Hemos visto, y en nuestro caso particular, que las drogas son unos  fertilizantes maravillosos para el desarrollo del crimen en general, sin que nos  olvidemos del alcohol, en particular, que es otro  desencadenante de la muerte violenta. Cada caso resuelto es un golpe a la  impunidad, y nos alegramos todos de que así sea.

Con las drogas se consigue una especie de escape inmediato de los problemas  sociales que nos afecten a nuestras sociedades actuales y a nosotros mismos, y  al mismo tiempo, permiten materializar fantasías inalcanzables que nuestro  cerebro nos transmite, y que las ha avivado nuestra sociedad de consumo: ropa de  alto coste, joyas, viajes, el juego… e incluso entrar en posesión de armas de fuego (un enorme peligro para los humanos).

Y es que las drogas -sustancias psicotrópicas- alteran seriamente la mente  humana, el juicio, la percepción, las emociones, el autocontrol… fomentando  comportamientos agresivos y antisociales.

La agresión sádica que hemos leído se ha llevado a cabo en una situación de  cautiverio de las jóvenes aludidas con anterioridad: Sandra, Tamara y  Jessica. Se empleó sobre éstas violencia -mental y psíquica-, violencia  empleada por los propios hombres. Es triste reconocer que nosotros los humanos –seres creados por Dios, el todas las religiones– llevamos dentro de nuestros  corazones odio y venganza negra, que repartimos sin que nuestras conciencias  sientan estupor o pánico de lo que podemos ser capaces de cometer contra  nuestros hermanos en el mundo entero.

Hemos de comprender que la crueldad humana puede alcanzar  límites insospechados, pero, por suerte, existen reducidos grupos de población  capaces de causarnos algún mal -a nosotros y nuestros bienes inmuebles-: hombres  y mujeres, mujeres y hombres sádicos, vengativos, agresivos, psicópatas…, que  son capaces de matar por el mero hecho de matar: otros muchos lo hacen por  dinero.

No obstante, vuelvo a insistir: el hombre es una fiera contra el hombre, porque los animales matan para alimentarse, pero los seres  humanos matamos y torturamos por el mero placer de torturar y  matar… haciendo sufrir –con nuestros actos– a los más débiles y  viéndoles llorar lágrimas que se vuelven hielo.

Son semillas de violencia que albergamos en nuestros corazones, y que a lo  largo de nuestra vida las empleamos como una falsa autodefensa y una revancha  malentendida. (Y el justo se regocijará cuando, sediento de venganza, se lave  sus pies con la sangre del malvado.)

La Coruña, 15 de diciembre de 2012
Copyright Mariano  Cabrero Bárcena es escritor



viernes, noviembre 23, 2012

El dolor siempre deja huella


 
El retraro de la mujer afgana mutilada gana el Woorld Press...
 

Rompiendo a llorar, muchas veces, nuestras féminas se desahogan, porque el dolor siempre deja huella: el dolor físico y psíquico de una mujer que fue maltratada. Y es que nunca ha sido realizado un estudio sobre la capacidad, que poseen las hijas de Eva  para soportar ambos dolores ya expresados: el físico y el psíquico. El dolor de una mujer siempre es inmedible, porque poseen un capacidad adaptación a soportarle infinita…
 
El imperio de la fuerza siempre ha prevalecido sobre la mujer. “A medida que el hombre conquista el mundo-ha comentado Susan-Brownmiller-, también se apodera de la mujer.” Hemos de entender que la esclavitud fue un asunto de racismo-en el más amplio sentido de la palabra-de los hombres blancos hacia los negros, pero también constituyó una dominación del hombre blanco sobre la mujer de raza negra.
Uno sabe y entiende que ‘violar es matar’ el cuerpo y el alma de cualquier mujer (y de un hombre también), y mancillar su género: cuerpo y alma, alma y cuerpo convertidos en mujer-objeto.

¡Dios las conserve en la gloria! a nuestras mujeres .Sangrando dolor femenino de ese corazón inmenso que poseen todas ellas, que son los seres más maravillosos creados en nuestro universo… El sufrimiento de muchas mujeres se traduce en su propia muerte…, a manos de esos hombres que entienden que las mujeres son de nuestra propiedad: ¡Nada más lejos…!

“Pasan los días, se vienen los meses, y mi lágrimas negras ya de tanto llorar, me aconsejan que me marche de mi casa, y deje a mis dos hijos del alma–polluelos aún– solos. Mi esposo me pega todos los días. Parece ser que… es por costumbre, por afán de maltratar por maltratar, por afán de superioridad, por fuerza bruta–de lo cual doy fe de que la posee…–, y estoy amenazada de muerte”, así rezaba una misiva que recibí de una buena amiga de mi juventud, de estudios que cursamos juntos. Su nombre es Estrella: delicada, preciosa, inteligente y sufridora donde las haya… Está viviendo su historia, ahora y no antes, su historia del miedo de las mujeres ante los hombres, y con su corazón dentro de las tinieblas –sangrando dolor femenino–ante la falta de protección en la que se encuentra…

He de recordar las hermosas redondillas   de Sor Juana Inés de la Cruz , que dicen: Hombres necios que acusáis/a la mujer sin razón, /sin ver que sois la ocasión/de lo mismo que culpáis: / si con ansia sin igual/ solicitáis su desdén, / ¿Por qué queréis que obren bien/si la incitáis al mal?
 
“Cuantas veces he salido corriendo de casa, con café bebido de un sorbo, y dos dónut para andar el camino a la velocidad del rayo”, continuó diciendo en su sentida y profunda carta. “Después cogía el metro—billete de ida y vuelta–, mezclándome con el mundo, que muerde el pavimento para llevarme unos pocos euros-euros de necesidad-, a mi domicilio.” Pobre muchacha, pobre E…, que mala pata ha tenido con su casamiento… Y seguí leyendo: “Llegaba a la oficina para sentarme frente a mi PC, llamaba por el móvil a la pescadería y después al carnicero. Mi organismo empezaba a quejarse: me falta el tiempo y casi el descanso necesario, pues he de preparar la cena cuando llegue a mi domicilio. El estrés lo tengo asentado en mi cerebro, que no para de pensar y más pensar…qué comida he de preparar para mañana. Y por todo este trabajo sólo recibos golpes y más golpes- que me propicia mi esposo- sin motivo alguno”. Aquí no se acaba el sufrimiento.
Y continúa E…: “Hoy tengo que salir corriendo para quedarme embotellada en el tránsito; resolver las cosas por el celular, correr el riesgo de ser asaltada o de morir embestida por un bus u otra loca liberada que corre a su oficina igual que yo; instalarme todo el día frente al PC trabajando como una esclava (moderna, claro está), con un teléfono en el oído y resolver problemas uno detrás de otro, que, por lo demás, ni siquiera son mis problemas”.
No me nombró el lugar de su próxima residencia, pero cualquiera que sea el sitio donde se halle, sabe uno que, para ella, será como la propia “Gloria bendita”: a ciencia cierta, y no me equivoco, mi compañera de estudios se encuentra sembrando su libertad psíquica y sexual, para no ser maltratada nunca jamás…
Esta historia es, sin duda, una asignatura pendiente para resolver por los gobiernos de los distintos países del mundo, donde nuestras hijas de Eva son maltratadas psíquica y físicamente por sus maridos, por sus parejas sentimentales, por sus novios, por sus amantes liberales…, y hasta por sus propios hermanos. Piensa uno muchas veces que, cuando estamos aconsejando a una mujer abortar–el tesoro que lleva dentro–, quizá nos encontremos ejerciendo sobre su persona otra violencia de género más… Quizá sería mejor apoyarla psíquica y monetariamente hablando, y por los propios Estados. Mas cuando una mujer dice ¡no!, debemos respetar su parecer. Es el caso concreto de hallarse en estado de buena esperanza, cuando realmente se vuelve a encontrar sembrando su libertad sexual.

Naciones Unidas ha expresado que, en titulares de prensa, sobre un 25% de las mujeres han sido violadas. Insisto: triste pero verdadera realidad. Recordamos la vida de nuestras féminas en Camboya, Liberia, Perú, Ruanda, Somalia…De que nos sirve que se haya establecido el 25 de noviembre de todos los años como “Día_Internacional_de_la_Eliminaci%C3%B3n_de_la_Violencia_contra_la_Mujer”.

La Coruña, 23 de noviembre de 2012
©Mariano Cabrero Bárcena es escritor

jueves, noviembre 22, 2012

En la noche del Dios de las estrellas












Gustave Coubet 1886
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“Cuando hay dos personas que simultáneamente empiezan a amarse, es una gran felicidad. Pero todavía es mayor felicidad cuando las dos cesan de amarse a un mismo tiempo”.
ANÓNIMO. Del junggesellenbrevier, de F. Voneisen






SÍ EXISTE amor pasional entre mujeres: no lo negaré. Nosotras somos casadas, y hubo cómplices en nuestras relaciones sexuales: el otoño, las hojas que son secretos caídos que lleva el viento, la noche con la fuerza que da el amor… Somos almas ardientes, y buscamos lo siempre deseado. Después –quizás… con un ¡hasta luego!– merecerá la pena haber roto el roble amoroso que nos separaba. «Es hora, nuestra hora de los sueños –me dice mi antigua alumna cuando acude a la cita concertada –, de las relaciones carnales anheladas. Todo está escrito. Despojémonos de nuestras ropas, y busquemos sábanas – sin sogas indiscretas – donde yacer cuerpo contra cuerpo». Su cuerpo de carne viva –cabellos bronceados y ojos con mirada desnuda – me había hecho su cautiva. Veintitrés años sin rumbo, sin límites humanos…




SÍ EXISTE amor pasional entre mujeres: no lo negaré. Allí –en las afueras de la gran ciudad – acaeció nuestro bacanal de mohines y carantoñas. La guarida de nuestro encuentro se encontraba al lado de una salvaje playa, tan salvaje como el ánimo voluptuoso –río profundo – que recorría nuestras venas. Desnudos los cuerpos combatieron sin medida –sobre la arena –, vientre contra vientre, pezones contra pezones… Nuestra sangre fue una y abundante sangre de placer. Mis cincuenta años no me perdonaron tanto exceso amoroso, pero las almas se tranquilizan, precisamente, con lo desconocido… con lo que estaba prohibido y hoy es llamado «opción sexual amorosa», aunque el sexo sea el mismo. Belleza, armonía, besos ardientes, besos robados, lenguas insaciables, manos temblorosas y húmedas: he aquí el compendio de tantos y tantos orgasmos habidos. Nuestras manos, nuestras bocas cumplieron su misión.

¡Qué lejos quedaban los caprichos! ¡Qué fríos –helados – nuestros cuerpos! Ambas –nuestras voces – exclamaron: « ¡Ay deleites perdidos y encontrados! Qué lejos de nosotras estuvisteis. Qué próximo el cielo: ¡lo abrazamos! Qué esclavas de los hombres pernoctamos». Cerca, muy cerca pulularon testigos las estrellas, y la Luna caprichosa esperaba: humillarnos, inculparnos, violentarnos… Allí, y sobre la playa negra de arena, dos mujeres –madura y joven – sin barreras, valientes, con luz de noche primavera –cuerpo a cuerpo – se entregaron, se amaron, se salvaron…, y llegaron a esculpir sobre una piedra: «Ayer, en tiempo muerto, quizás un instante –sin siniestras intenciones – fuimos más mujeres, en la noche del Dios de las estrellas».

Cualquier cosa, cualquier acontecimiento puede ocurrir bajo la bóveda del cielo que albergan las estrellas. Y éste que narro fue uno de ellos. Quizá fue un sueño, una inspiración. ¡Y que sé yo…! Este capricho, sueño, inspiración o realidad existe desde la noche de los tiempos…




La Coruña, 5 de junio de 2009
Mariano Cabrero Bárcena es escritor
Copyright

Resumen.-





Mariano Cabrero:Cualquier cosa, cualquier acontecimiento puede ocurrir bajo la bóveda del cielo que albergan las estrellas. Y éste que narro fue uno de ellos. Quizá fue un sueño, una inspiración. ¡Y que sé yo?! Este capricho, sueño, inspiración o realidad existe desde la noche de los tiempos?






Pensando un poco en los demas


Vuestra música para soñar...


Debo comunicaros que…anoche no dormí bien. Dicho de otro modo: no pegué ojo. Me pasó lo que yo sé. “Cuando llevó un día agitado y preocupado, resolviendo o tratando de resolver-en la medida de lo imposible, haciendo que sean posibles-serios problemas, que afectan a esas ‘pobres gentes’-sin comida, sin ropas, sin ganas o con pocas ganas de seguir viviendo…-,que malviven no lejos de mi domicilio, me ocurre siempre lo mismo: por la noche no duermo.”

Es curioso cómo, a veces, los recuerdos afloran a nuestras memorias-verdaderas ‘cajas de sorpresas’-, que son silencios caídos del cielo como agua de mayo…, y que, no lejos de la verdad, nos marcan las directrices exactas a seguir por nuestros entendimientos: éstas que son sacudidas por el motor que mueve la sangre por mis venas: el corazón humano. Corazón y entendimiento, entendimiento y corazón: ambos piezas fundamentales para mover el mundo…
Porque los recuerdos afloran a anuestras memorias, que son silencios caídos del cielo como agua de mayo… Esto siempre nos pasa,sin duda, cuando estamos pensando un poco en los demas...


La Coruña, 21 de noviembre de 2012
Copyright Mariano Cabrero Bárcena es eritor


(...)Escuchad las melodías que...os harán pensar en los demás.


http://www.saigonocean.com/nghenhacHoaTau/jukebox.swf

jueves, octubre 21, 2010

La vocación de ser médico



http://www.alhaurin.com/noticias/imagenes/2010/Octubre/Medicos.jpg“La vocación de ser médico nunca la he tenido, pero, si lo hubiera sido, habría practicado "el arte de curar" con todas sus consecuencias. Curando el cuerpo, sin duda, se cura muchas veces el alma, nuestra alma que navega negra por el mundo actual que nos ha tocado vivir: muchas hambres y muchas guerras. Es decir, trabajaría en la medicina pública a cal y canto, olvidándome para siempre de la medicina privada-no tengo nada contra ella-, pero entiendo que ésta resta el suficiente tiempo-tan necesario para atender a tantos enfermos-en lista de espera-, de la Seguridad Social española”.
 
Si yo fuera médico, y lo digo con toda mi alma, trabajaría para curar a mis enfermos. Me conectaría-con hombres y mujeres- como si fueran de mi propia familia. No como se actúa actualmente: cita, acto de presencia ante el galeno de turno-de cinco a diez minutos por persona-, se extiende la correspondiente receta médica por lo que presumiblemente padece el enfermo…, y ¡(…) a casa! Nos meteremos en la cama, y pronto…nos curaremos ‘por arte de birlibirloque’ (por medios ocultos y extraordinarios). Así funciona la medicina pública española en los momentos actuales.
 
Dicho sea de paso, escucharía a los pacientes para que me contasen… sus historias y cuitas personales, a fin de que desahogasen los malos pensamientos que albergan sus almas. Hablarles como lo hago con mis amigos, y darles tiempo para que me cuenten los que les pasa o lo que no les pasa: me da lo mismo. Uno entiende que las palabras curan tanto como las aspirinas, e, incluso, más aún...Por tanto, entendemos todos que la medicina privada-su práctica-, debe dejar de ser un negocio crematístico para convertirse en un servicio público.
 
¡Qué nadie deje de ser sanado-con la urgencia que necesitan su males-, por falta de medios económicos bastantes, o por esas interminables ‘listas de espera’ que, cuando te llega tu turno, puedes ya hallarse en el ‘reino de los justos’. Un médico o enfermera tranquilo, seguro de sí mismo, seguro de lo que hace…, se ha demostrado que transmite un testimonio emocional y convincente al aquejado por cualquier enfermedad, que le hace disminuir el dolor, su dolor…
 
Entiendo perfectamente la monotonía imperante en el trabajo de cualquier galeno de turno. Si realmente en una mañana-pongamos por caso-, tienen que ver a treinta o treinta y cinco pacientes, y al siguiente día ocurre otro tanto de lo mismo, ineludiblemente, ninguno de los aquejados de dolencias-más o menos importantes-, podrán ser diagnosticados adecuadamente .Y es que cuando nos convertimos en instrumentos desafinados, es decir, cuando nuestra salud psíquica y física empieza a hacer agua por todos los lados, y en este momento, es cuando necesitamos un doctor, que practique la medicina y que, al mismo tiempo ,sea nuestro amigo cuando la enfermedad mine nuestro cuerpo y nuestra alma.
 
Hemos de evitar que se desarrolle una pirámide interminable que expulse por su parte superior puntiaguda "humos con miedos", pues, a la corta o a la larga, los miedos colectivos tienden a desarrollar y desencadenar una reacción en cadena con resultados conflictivos e imprevisibles. Así de fácil. De la misma manera que violencia engendra violencia, ocurre lo mismo con el miedo que engendra miedo.
 
"¡Hoy tengo un mal día! ¡Todo lo veo negro! ¡Me duele el corazón!", solemos decir, como si dicha víscera muscular fuera capaz de detectar dolores. Dentro de estas afirmaciones y otras similares llevamos inserto un mundo de miedos (fobias, muchas veces): miedo al amor, al infarto de miocardio, al cáncer, al Sida (Síndrome de Inmune-Deficiencia Adquirida), miedo a perder la cabeza, miedo al sufrimiento, miedo al dolor...: tantos miedos juntos crean barreras, barreras  en nuestro intelecto. Todos estos temores que nos amenazan-en los prolegómenos del siglo XXI-al mismo tiempo, nos conducen inevitablemente al gran miedo que todos llevamos dentro: nuestro miedo a la muerte.
 
La sociedad que nos ha tocado vivir tampoco nos ayuda precisamente a superar estas barreras del intelecto. Pensamos y actuamos, como seres humanos que somos. Y es que la panorámica mundial es problemática: guerras fratricidas, violación de mujeres-con resultado final de muerte- y sus derechos, malos tratos psíquicos y físicos a menores, detención ilegal de menores...que desaparecen para siempre, etcétera, etcétera. Bajo este contexto, es lógico que nuestro estado de ánimo se deprima, amén de que nuestra cotidiana vida está llena de preocupaciones, desasosiegos e inquietudes que degeneran en un estado de ansiedad y, que al final, concluyen en la tan temida depresión: el mal psíquico de nuestro siglo XXI.
 
Nuestra actual sociedad se ha olvidado de nuestros niños y ancianos, ignorando que los últimos han sido ya los primeros y, si Dios quiere, los primeros serán los últimos. Y es que nuestras universidades utilizan medios educativos trasnochados, que imparten conocimientos pero se olvidan de forman personas- jóvenes-, que son los verdaderos motores para construir un mundo mejor que el nuestros. La historia así nos lo enseña, y Rubén Darío también en su maravillosa Canción de primavera: "¡Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver! (...)".
 
Estamos en un mundo presos del miedo y la no comunicación. Nos hace falta llorar, nos hace falta reír, nos hace falta comunicarnos...Nuestras penas y nuestras alegrías, pero comunicarnos. Por esto, sin duda, nos pasamos la vida "Mendigando humanidad". Hagamos que nuestros semejantes sean hermanos nuestros. Ese cerebro del que tan poco sabemos es, sin duda, ‘la caja negra’ que transmite miles de órdenes a nuestro corazón, que riega la sangre necesaria para que podamos respirar, comer y dormir todos los días del Señor.
 
Pues si un doctor en Medicina nos proporciona  el bienestar del cuerpo, el equilibrio emocional, y, al mismo tiempo, nos mitiga la violencia de algunas enfermedades-en la medida de sus fuerzas-, el dolor que acude rápido a nuestra alma será siempre más llevadero. Nosotros-los mortales-que somos meros pasajeros en tránsito, buscaremos siempre aquello que nos une con nuestros semejantes: el mismo origen, el mismo hábitat, el mismo destino...; y olvidaremos lo que nos diferencia: religión, xenofobia, racismo, idiomas diferentes, pobreza...
 
Sin presente y sin futuro, necesariamente, la vida en la vejez tiende a refugiarse en el pasado: ¡Qué tristes perspectivas de vida se avecinan para las personas mayores! Pienso, muchas veces, que es provechoso reírse de un mismo e, incluso, de nuestra propia sombra: de esta manera descubro lo poco que sé, y lo mucho que me queda por aprender.

La sociedad que nos ha tocado vivir ( ¿ esa maravillosa democracia española, qué nos habla del estado de bienestar para todos, qué nos habla de la igualdad de oportunidades, qué nos habla de viviendas asequibles para nuestra juventud...?) ha "roto aguas", y ha relegado a las personas longevas, única y exclusivamente, para que emitan su voto cada cuatro años...: a lo sumo ha construido pocas residencias-jaulas de soledad-donde podemos ir a morir, y, desde luego, ser olvidados por propios y/o extraños. Eso sí, para morir con tranquilidad, llevando sobre nuestras espaldas sacos pesados con tierras cargadas de olvidos, penas y sinsabores.

La Coruña, 17 de octubre de 2010

© Copyright Mariano Cabrero es escritor